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IZTACCíHUATL: TRAVESíA ORIENTE A PONIENTE EN SOLITARIO

Por
Jorge Alberto Neyra Jáuregui
17 Jun, 2006
 
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13:00. Decido efectuar otra parada a un lado de uno de los últimos pinos corpulentos. De inmediato abro mi mochila para llevarme a la boca un trozo de manzana. Seis horas después estoy ingresando al reino de la alta montaña, y el campo experimental de San Juan Tetla ha quedado lo suficientemente abajo como para dar la impresión de que está muy lejos.

Prosigo. Media hora después me entran ganas de defecar. Busco hacer un agujero en un lugar donde el suelo se ha formado bien, pero resulta en vano porque no logro consumar el acto, me siento como estreñido, así que continúo luego de perder unos minutos valiosos en el intento. La cañada Tlatzala se va cerrando cada vez más conforme gano altitud y las rocas pulidas se vuelven un rasgo frecuente del terreno. Ahora es preciso caminar a su través. En realidad en la carta topográfica viene señalada como cañada Ocoyo.

Siete horas después calculo que he llegado a una altitud aproximada de 4,300 metros, en donde ya no crece un solo árbol, con ello he prácticamente librado 2 mil metros de desnivel. Tres lagartijas parecen darme una demostración de bienvenida. Esta familia de lacértidos aprovecha los rayos de sol que llegan a colarse de las nubes. Ciertamente la visibilidad no es tan reducida, ya que abajo permanece poco nublado lo que da la oportunidad de ver las partes bajas, la zona de huertos e invernaderos que se divisan con cierta claridad en el valle poblano.

Repentinamente supero el último tramo de rocas aborregadas para ingresar a un terreno con poco declive, y en el cual se ha desarrollado una pradera de alta montaña, en donde las flores de Castilleja son las plantas más conspicuas.

Me aproximo a la cabecera del valle de Huilango, (en el mapa se llama cañada Manga), por la cual debió haber transitado un glaciar que se descolgaba de la Barriga, a más de 5 mil metros de altitud. Sin embargo, el cuerpo de hielo relictual ha quedado reducido a una minucia, y conforme subo más, lo compruebo sin duda alguna.

La velocidad de ascenso se ve interrumpida para efectuar un alto, al cumplir 7 horas de caminata diciéndome a mi mismo: "todavía puedo subir más, apenas es como la mitad del recorrido". Un tren de nubes pasa como acechándome y formando un túnel que buscara transportarme a otra dimensión, en donde mis pensamientos y mi soledad son lo único válido.

Aún me falta posicionarme en la morrena para una vez allí cambiar de rumbo y dirigirme al norte. Un riachuelo de agua de deshielo baja de los restos del glaciar. El agua está en calidad de imbebible debido a la profusión de sedimento que acarrea.

14:30. Veo las espectaculares Murallas Blancas o la caricatura de un casquete glacial que agoniza en lo alto del Pecho. Calculo que debo estar rondando los 4,600 metros. Continúo casi sin pensar y concentrado en subir los últimos metros. Es curioso que existan huellas de pisadas, o ¿será mi mente la que las recrea?

15:00. "Una persona camina sobre la arista de la Barriga. No creo que me vea", por lo menos unos 400 metros de desnivel nos separan. Yo debo confundirme con las rocas, pero la figura de ese montañista en bastones se ve con claridad recortada entre las nubes, justo en la interfaz entre las rocas y el cielo. Por un momento pienso si será el tocayo Jorge Colín, con él hablé ayer y quien me hacía extensiva la invitación para estar justo hoy allá arriba en la cumbre. Le comenté que prefería venirme para este lado de la montaña para realizar esta fuerte caminata y variarle al ascenso a la cima del domingo pasado.

En algún momento decido sentarme en una roca para comer algo. No aguanto más necesito alimento y devoro un par de rebanadas de piña deshidrata junto con varios sorbos de agua. Las piernas me tiemblan por el esfuerzo, la detención es breve pero de tiempo suficiente para recobrar las fuerzas.

15:05. Ocho horas de excursión y más o menos 4,700 metros de altitud. Todavía hago un esfuerzo más por subir un extra y 10 minutos después estar sobre la morrena.

15:36 ahora busco el paso para efectuar la travesía hacia el famoso Texcal de Marcos. Esto me hace recordar la circunvalación que llevamos a cabo Ana Paula, Raúl y yo hace prácticamente un año (15 de mayo del 2005). Por aquí anduvimos en compañía de los del CEMAC con quienes coincidimos en una parte de aquella ruda excursión de 14 horas de duración.



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Jorge Alberto Neyra Jáuregui