Bienvenido(a) a XPMexico.com 
   HOME  -  CRÓNICAS  -  CONTACTOOct 17, 2017 - 10:47 AM 
 · Home

CRÓNICAS
· Principal
· Por Autor

ROCA
· Guías

MONTAÑA
· Listado

NOTICIAS
· Anteriores

ARCHIVOS
· Permiso La Joya
· Videos MTB

DE UTILIDAD
· Enlaces
· Transformación Coordenadas

INTERACTIVO
· Recomiéndanos
· Reseñas
· FAQ

· Estadísticas
· Contacto
 

Por favor da click Reserva Hostales en Línea 

Anuncio
 


UNA VUELTA A LA MANZANA

Por
Claudia Valdés Gálvez
2 Mar, 2008
 
<< 1 2 3 4 >>

Después Claus ya estaba lista para encadenarla, lo hizo con mucha facilidad, iba platicando con nosotros, contando chistes, comentó que en piedra de esa manera se concentra, que es su manera de disfrutar la escalada, como si estuviéramos con ella en cada movimiento, se siente acompañada. Mi niña.

El siguiente turno fue para mí, me gustó la rutita, aunque me costó trabajo por falta de resistencia, pero la terminé. Al bajar los músculos de mis brazos temblaban por el esfuerzo realizado. Aunque digan que lo importante es el espíritu, creo que ahora la atención tendrá que estar en mi cuerpo. Tengo que ejercitar, je.

Decidimos movernos hacia la siguiente ruta a la izquierda, Juan y Federico estudiaban la ruta, se veía muy fácil, con un tramo a favor, aunque la entrada debía ser con unos pasos de chimenea, hasta llegar al agarre bueno de la ruta y entonces mover todo el cuerpo hacia la ruta.

Claus estaba en su consabida siesta y Canek la cuidaba.

Ahora Federico sería quien la encadenara. La entrada era lo más divertido, Juan lo tenía que espaldear, porque de caer, le hubiera tenido que hacer compañía a Claus, caería por el barranquito hasta detenerse por el árbol donde Claus había tendido el crash. Le daba más risa que dificultad hacer el paso, nunca vaciló, llegó con mucha facilidad a la primera anilla y de ahí para arriba... chaquiras.

Para ese momento Claus ya estaba despierta y pidió ser la siguiente en la ruta. Se le hizo tan fácil que hasta iba jugando a pasarse a la piedra de enfrente. La bautizó como "La Mayra de las Nancys".

Después fui yo, claro que estaba fácil. Aun con mi falta de resistencia, la saqué sin broncas, hasta ganas de puntearla me dieron, pero ellos querían ir a otra más difícil y el cielo se había empezado a nublar. Aunque Federico decía que no estaban cargadas de lluvia, Juan y yo sentíamos y olíamos la humedad. De cualquier manera, nos apresuramos para irnos a la otra ruta, antes que el cielo nos obsequiara con sus tesoros.

Y el viento había descendido hasta nuestros cuerpos, su melodía estaba en un intermedio.

El